La Pulsera Pepita es mucho más que un complemento: es una joya con alma. Su pieza central de porcelana representa figuras religiosas y ha sido esmaltada a mano por el mismo artesano que trabaja las vidrieras de la Sagrada Familia de Barcelona, lo que la convierte en un accesorio con un valor artístico y espiritual excepcional.
Disponible en varios colores de cordón (beige, verde agua, fucsia…), la pulsera es ajustable, ligera y cómoda de llevar. Cada medalla es única, con un acabado brillante y detalles dorados que realzan su belleza.
Ideal como regalo con significado o como símbolo de fe, protección o conexión personal. La Pepita es una pieza que se lleva cerca del corazón… o en la muñeca.